RSS
Facebook
Twitter

No public Twitter messages.

David Vence un Gigante

Los que nos atrevemos a formar parte del ejército de los Valientes de Dios, podemos vencer la VANIDAD.

1 SAMUEL 17

La biblia nos cuenta que en el tiempo en que Saúl era rey  la guerra entre el pueblo de Israel y los otros pueblos era muy constante, todos querían adueñarse de la mayor parte de tierra que les fuera posible conquistar, y los filisteos eran un pueblo de guerra, sus guerreros eran hombres enormes y muy fuertes.

Los filisteos se habían preparado para ir a pelear con el pueblo de Israel y pusieron un campamento en lugar llamado Efes-damim que estaba en una colina, y el ejército del pueblo de Israel se preparó para pelear, y se quedó en la otra colina de enfrente, el lugar se llamaba Elá.

Entre el ejército de los filisteos había un hombre que se llamaba Goliat, él media casi tres metros de altura y tenía un casco y una armadura que pesaba casi 125 libras, tenía protegidas su piernas con placas de bronce y en sus hombros  llevaba una jabalina, y además tenía un ayudante cerca de él.

Goliat apareció de pronto frente al ejército de Israel para retarlos y les dijo

– no es necesario que peleen todos los soldados, solamente elijan uno de sus guerreros para que venga a pelear conmigo, y si vence, nosotros seremos sus esclavos, pero si yo gano ustedes serán esclavos nuestros.

Al escucharlo los israelitas tuvieron mucho miedo y se sintieron muy desanimados, ellos estaban seguros que cualquiera que fuera a pelear con Goliat iba a perder.

Ningún guerrero se animó a pelear con Goliat, así que durante cuarenta días se apareció Goliat por la mañana y por la tarde para retarlos.

Los tres hermanos mayores de David, Eliab, Abinadab y Samá, eran parte del ejército de Israel y estaban con los demás listos para pelear, y su padre enviaba comida a sus hijos con David.

Un día Isaí  le pidió a David que les llevara alimentos a sus hermanos al valle de Elá, debía llevar  40 libras de trigo tostado, diez panes, y diez quesos, todo debía dárselo al jefe del ejército y también le pidió que viera cómo estaban sus hermanos y que le llevará algo de ellos para saber que estaban bien.

David se levantó muy temprano y dejó a algunos de sus ovejas a cargo de uno de los pastores de su padre y emprendió el camino hacia el valle de Elá.  En cuanto llegó se dio cuenta que el ejército se estaba alistando para enfrentar a los filisteos, dejó la comida con uno de los guardias y fue hasta donde estaban sus hermanos para hablarles y saber como estaban.

En ese momento se volvió a presentar Goliat para retarlos, entonces todos fueron a esconderse porque le tenían mucho miedo a aquel gigante.  A Goliat le gustaba mucho ver cómo los israelitas huían de él y ver que nadie se le enfrentara, él confiaba en su tamaño, en su armadura y creía que nadie podía vencerlo, él era un hombre vanidoso (pregúntales si saben cómo alguien vanidoso y luego explica) una persona vanidosa se considera a sí mismo mejor que los demás y lo hace tratar a otros mal y hacerlos de menos.

La vanidad no es algo que debemos practicar porque no sólo nos engañamos a nosotros mismos, sino que nos hace tratar mal a otros y eso es algo que a Dios no le agrada.

David a diferencia de Goliat era humilde y confiaba en Dios más que en sus propias fuerzas, él sabía que su Dios era muy poderoso, entonces les habló a los soldados que tenía a su alrededor

– ¿Quien se cree este extranjero que viene a retar al ejército del Dios todopoderoso? ¿Hay alguna recompensa para quien lo enfrente y le demuestre que el Dios de Israel es poderoso?

Los soldados le dijeron que quien venciera al gigante, recibiría muchas riquezas, además Saúl le daría a su hija como esposa y su familia no pagaría impuestos nunca más, los impuestos era una parte de dinero que las personas le pagaban al rey.

Cuando Eliab escuchó a David hablando con tanta confianza con los otros soldados se enojó mucho y le dijo – ¡David! ¿Con quién dejaste a tus ovejas? Únicamente has venido a curiosear entre el ejército de Israel, yo te conozco y sé que eres muy entrometido y usaste de excusa el traernos alimento.

David le contestó que solamente estaba hablando con los soldados y se alejó de él.  Mientras caminaba seguía preguntando por las recompensas que Saúl había ofrecido.  Los soldados vieron el interés de David por el reto de Goliat y las recompensas que se ofrecían, y uno de ellos se lo contó a Saúl.

Saúl mandó a llamar a David para preguntarle por qué estaba tan interesado en el asunto y David sin el menor temor le contestó que él mataría al gigante. Saúl estaba sorprendido, y le dijo que era casi imposible que venciera a Goliat, porque él era muy jovencito y Goliat era un guerrero con muchos años de experiencia en batalla.

David muy confiado:

—Yo soy pastor de las ovejas de mi padre y  si un león o un oso vienen a llevarse alguna oveja,  yo los persigo, los hiero y les quito del hocico la oveja.  Y si el león o el oso se me echan encima, yo los golpeo y los mato. Y eso mismo voy a hacer con este filisteo, pues ha desafiado a los ejércitos del Dios vivo.  Si Dios me ha librado de las garras de leones y de osos, también me librará de este filisteo.

Saúl vio la determinación de David y la confianza que tenía en Dios así que aceptó que fuera a enfrentar al gigante, y ordenó que le llevaran su armadura de guerra y se la colocaran a David.

En cuanto David se visitó con la armadura de Saúl intentó caminar pero no le era posible, porque la armadura no solamente era más grande sino también muy pesada, así que se la quitó y le dijo a Saúl que no podía usarla.

Entonces salió a buscar al gigante con las armas con las que había vencido a los leones y los osos; una onda, una vara y en una bolsa que llevaba con él puso cinco piedras de río.

Cuando Goliat vio que por fin alguien lo enfrentaría se preparó para pelear y se sorprendió mucho al ver a David acercarse, no parecía un soldado más bien era un jovencito de piel morena, con juguetes en lugar de armas.

Entonces Goliat se burló de él y le dijo:

— ¡Vaya con este niño! Vienes a pelear conmigo con un palo, como si fuera yo un perro. Acércate a mí porque voy a matarte, y con tu carne voy a alimentar a los buitres y a las bestias salvajes.

Pero David le contestó:

— ¡Y tú vienes a pelear conmigo con espada,  flechas y lanza! pero yo vengo en el nombre del Dios todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien te has atrevido a desafiar.  Hoy mismo Dios me ayudará a vencerte, y te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo alimentaré a los buitres y a las bestias salvajes con los cadáveres de los soldados filisteos. ¡Y todo el mundo sabrá lo grande que es el Dios de Israel!

Todos los que están aquí se darán cuenta de que es Dios quien da la victoria en las batallas. Dios nos dará la victoria sobre ustedes, ¡y así sabrán que para triunfar, Dios no necesita de espadas ni de flechas!

Goliat se enojó mucho al escuchar a David así que se acercó para atacarlo, y Davis corrió a enfrentarlo, sacó una piedra de su bolsa y la lanzó con su onda, la piedra voló y se clavó en la frente de Goliat, el golpe fue tan fuerte que aquel gigante cayó de cara frente a David.

David se paró sobre el gigante y tomó la espada de Goliat y le cortó la cabeza, tal y como le había dicho.  Cuando los filisteos vieron que Goliat estaba muerto huyeron de aquel lugar, y entonces el ejército de Israel salió a perseguirlos y pelearon contra ellos hasta vencerlos.

Luego fueron a la ciudad de los filisteos y tomaron sus pertenencias y regresaron victoriosos.  David se quedó con las armas de Goliat para demostrarles a todos que Dios había sido más fuerte que aquel hombre.

Saúl estaba sorprendido y llamó a David para preguntarle quién era su padre, porque el jefe de su ejército que se llamaba Abner no había podido responderle quién era David.

David le dijo que era hijo de Isaí, y que vivía en un lugar llamado Belén, y era pastor de ovejas.

Esta historia nos enseña que debemos ser humildes y confiar en Dios, darle la gloria a él y no ser cómo Goliat que era vanidoso, engreído y confiaba en sus propias fuerzas, y nunca se imagino que lo mataría un pastor de ovejas.

David fue valiente y enfrentó un gran gigante, y si nosotros confiamos en Dios podemos vencer las cosas malas que nos persiguen, como la desobediencia, el juzgar a otros, o sentirnos menos que alguien o tal vez ser vanidosos y sentirnos más que otros.

 

Play games on Club 212


Abundancia de Aceite

2 Reyes 4: 1-7 En una oportunidad Eliseo se encontró con ...

Agua para Un Ejérci

2 Reyes 2 y 3 Eliseo era un seguidor del profeta ...

El Plan de Absalón

Los valientes de Dios somos fieles a él y las ...

Un Rey Muy Sabio

Hay que ser valientes y sabios para poder vencer la ...

David Vence un Gigan

Los que nos atrevemos a formar parte del ejército de ...

Sitios Amigos

  • Cheap reliable web hosting from WebHostingHub.com.
  • Domain name search and availability check by PCNames.com.
  • Website and logo design contests at DesignContest.com.
  • Reviews of the best cheap web hosting providers at WebHostingRating.com.